viernes, 7 de julio de 2017

No más clases.



Me imagino una sociedad sin clases.
Porque todos somos iguales ¿No?
Una sociedad donde todos podamos acceder a lo que requerimos,
para desarrollarnos, donde podamos ser libres, volar con el universo.

Donde la comida, el techo y la supervivencia deje de ser una preocupación principal
para los habitantes de esta esfera.

Que fulano quiere ser artista, que sultano quiere ser científico, que perengano quiere
ser un místico ¡Que coman todos por igual!

Que la chispa del ingenio y que la llama de la voluntad no encuentren más que praderas,
bosques secos y leña para arder.

Pero antes se requiere de una brutal y feroz dictadura, para torcer la máquina obstinada y necia
de la propiedad privada, para derrumbar la fortaleza del Estado Burgués. Para aniquilar la resistencia infame del terrateniente, para vencer el arbitrio insano de la élite financiera.

Mientras tanto soñemos, el pobre seguirá luchando por subsistir, el prado continuará creciendo,
las estrellas brillarán.



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