jueves, 8 de diciembre de 2016

Sobre la filosofía y el pensamiento burgués.





Por: Mauricio Vargas.

La filosofía burguesa es una importante institución del pensamiento humano. Algunos incluyen los clásicos griegos, romanos o egipcios dentro de este acervo ideológico. Toda vez que fueron grandes civilizaciones, el imperio egipcio duró 3000 años, por ejemplo.

Aunque fueron Estados y sociedades esclavistas, lograron un importante desarrollo en el comercio y en el campo de la producción intelectual. Dos obras literarias fundamentales de estos periodos son La Odisea y Las mil y una noches. Estas novelas esbozan ya un prematuro pensamiento proto-burgues, la incipiente racionalidad de la élite, ciudadanos, amos y esclavistas. El alma de estas novelas gravita en torno al individuo, a su preeminencia por encima de las fuerzas de la naturaleza; los poderes; las comunidades; los destinos; la primacía de la razón sobre la pasión; la importancia ética de la renuncia y el sacrificio para alcanzar metas y no perderse en el camino.

Sin embargo es con el Renacimiento donde esta corriente adquiere una definición real, donde adquiere una dimensión política e histórica concreta que le dieron su carácter de clase, toda vez que sus doctrinas asumen un compromiso: rebelión contra la opresión.


El descubrimiento de América fue el episodio épico definitivo que marcaría el rumbo de la humanidad hacia la razón y hacia el capitalismo, dejando atrás la superstición y la monarquía feudal.
Con la Primera y Segunda Guerra Mundial, el pensamiento europeo se encuentra de frente con el lado oscuro de su consciencia: la explotación del hombre por el hombre, el imperialismo, el genocidio, la guerra, la muerte en masa. Además, registran como este ideario, que una vez fue anti-autoritario, ilustrado, humanista y filantrópico, terminó degenerando en un positivismo castrado de reflexión teórica, en un pensamiento prisionero por la primacía de los hechos vulgares (medibles, cuantificables, repetibles, etc)

Un pensamiento que renuncia al sentido, hace el sacrificio para entregarse al Dios de la Técnica. El resultado es una razón instrumental, una racionalidad calculadora, manipuladora y eficaz que busca dominar y explotar... Sin importar si se destruye el planeta, si se causa miseria o si precariza vidas humanas en el proceso de expansión del capital y de acumulación de riquezas.

El pensamiento burgués, es un pensamiento bajo cuyos cimientos estuvo siempre el patrocinio y el mecenazgo ideológico y político de los nuevos esclavistas modernos: los dueños del capital.

Pero aun así, sin el pensamiento burgués y sin su herencia, no es posible construir civilidad, modernidad, ni humanismo. Los populismos de extrema derecha son la recaída de la burguesía y de su pensamiento en la barbarie, en la mitología racista y xenófoba, en el fascismo como plan B para cada crisis cíclica del capitalismo.

Francisco Mosquera lo decía, hay que tomar de la burguesía lo más avanzado: la ciencia, la técnica, el pensamiento ilustrado o racional y tomar del proletariado lo más avanzado: su postura de clase, su caracter de productores reales de la riqueza y de soporte estructural de cualquier Estado y de la sociedad en general.

Sin embargo con el marxismo hay una cuestión interesante: bebe este de lo mejor del pensamiento burgués: economía inglesa, filosofía alemana y el socialismo francés; los sintetiza con la postura política del proletariado y da a luz: El materialismo dialéctico, el materialismo histórico y su obra fundamental: El Capital.

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