sábado, 19 de noviembre de 2016

La Plebitusa, el new age y el buen materialismo dialéctico.



Por: Mauricio Vargas.





La Plebitusa, el new age y el buen materialismo dialéctico.

Hay un aspecto de la victoria del NO en el Plebiscito por la Paz que llama mucho la atención: La iglesia pone votos y con la “ideología de género” ponen a la gente a discutir y votar por asuntos morales y biológicos, en pro de unos valores que coinciden con los intereses materiales de terratenientes y lafuntidistas.  Un sector de la iglesia y esta clase social de poseedores de grandes extensiones de tierra terminaron encarnando esa tendencia a nivel mundial que algunos denominan una revolución conservadora -Ucrania, Brexit, Siria, Trump-.


En sus orígenes la política y la religión estuvieron juntas. Ambas regían la vida de los hombres en lo terrenal y en lo subliminal. Desde el punto de vista del logos brindaba una comprensión global y articulada de la existencia de la tribu, una mitología. Desde el punto de vista terrenal, brindaban una justificación y una legitimación hacia un poder establecido, en el caso de las sociedades esclavistas, la religión era un pilar importante en para el gobierno. Tenía connotaciones individuales pero también públicas y colectivas. También en sociedades agrarias precarias, servía como fuente de derecho, para regular la conducta y establecer reglas de convivencia.  

Considero que la religión como sistema de poder o de gobierno ya cumplió su papel histórico, aunque es preocupante ver que  movimientos fascistas como ISIS estén reviviendo ese arcaico esquema de mesclar religión dogmática y sectaria con intereses económicos y políticos de las élites; contribuyendo al holocausto del medio oriente y reanimando el fantasma del terrorismo en Europa apoyado en los jóvenes de las clases más empobrecidas y segregadas de las sociedades industriales avanzadas.

Aun así la religión todavía puede tener un papel importante en lo que respecta a la asistencia, terapia y sanación en un mundo saturado y lleno de estrés, velocidad y preocupaciones, y más allá  aún, puede jugar un papel progresistas e histórico si conectan sus cosmovisiones y prácticas con el asunto del cambio climático y el cuidado del medio ambiente, es decir, si asume una postura positiva en la contradicción fundamental hoy en día del Capital vs la vida.


Según el teólogo Anselm Grün, hubo en el siglo XVII y XVIII –la época de la Ilustración- la tendencia a considerar la mística y el aspecto espiritual del hombre como un asunto irracional, visto con mucha frecuencia con sospecha.  Los Enciclopedistas, la burguesía revolucionaria de ese entonces, prendieron fuego a todo lo que tenía que ver con límites metafísicos y soportes ideológicos del poder terrenal de la Corona, las monarquías y los feudales.

Sin embargo hoy, en una civilización plenamente ilustrada –aunque aún bárbara en la explotación del hombre por el hombre, la destrucción del medio ambiente, las guerras- cuando la ciencia ha llegado hasta el átomo y hasta lejanas galaxias, donde las tecnologías resuelven problemas que antes se consideraban condenas de la providencia, tenemos a un hombre que busca el sentido, mientras lo asaltan la depresión y la ansiedad como las enfermedades típicas del siglo XXI.

Aún hoy, dentro del régimen ineludible del mundo material y de sus exigencias sociales para sobrevivir, ha venido apareciendo un fenómeno llamado La Nueva Era o la New Age. Es la tendencia de buscar en las escuelas orientales –budismo, taoísmo, etc- y en las ancestrales - culturas indígenas- la respuesta a una serie de interrogantes que no alcanzan hoy a ser satisfechos por el desarrollo.

En el libro Mística del teólogo alemán, se plantean problemas que asalta al hombre contemporáneo: soledad, aislamiento, desarraigo, incomunicación, miedo a la muerte, el dilema de la libertad, el sentido. Los vientos renovadores del Papa Francisco los interpreto como un intento de esta institución por ponerse a tono con el ambiente moderno.

También florece una tendencia muy sana a mesclar: los psicólogos que encuentran el camino terapéutico a través de aspectos espirituales y de teólogos y pensadores de la iglesia que estudian y se nutren de la psicología y la academia para una mejor comprensión.

Dice Grün: La espiritualidad haya la respuesta –a estos dilemas del hombre- allí donde precisamente elude la cuestión –con generalidades- y donde la psicología entra a investigar, indagar y encontrar respuestas en el terreno de lo concreto. (1)

También en los últimos años se registra un leve auge de asociaciones de ateos para realizar activismo y pedagogía. Principalmente el ideólogo de este movimiento es un divulgador científico británico Richard Dawkins. Grupos que en cierta manera buscan recoger la herencia de la Ilustración en su postura contra la religión.

La iglesia ha jugado y seguirá jugando un papel importante en la regulación de las conductas de los hombres y en dotarles de principios y valores que les permitan convivir.  Pues en un Estado como el colombiano, donde la democracia apenas está por hacerse, y las instituciones no cubren a toda la población o no lo hacen de manera integral y efectiva, el papel que juega la iglesia no se puede despreciar.

Ahora, además de estas comunidades de la periferia, creo que en las ciudades si hay que abogar por una renovación en la manera como las masas asumen la espiritualidad,  toda vez que la espiritualidad es un aspecto importante en la vida de las personas.

Debe mirarse una espiritualidad menos rezandera y más abierta a la diversidad humana, a la sensibilidad con los animales, al cuidado del medio ambiente y a la promoción y prevención en salud, más implicada en las problemáticas sociales del entorno y del globo. Es decir, hay que fortalecer espacios laicos…


La espiritualidad desde el punto de vista filosófico.

Hay mucha filosofía sobre Dios; en las escuelas presocráticas Dios y materia eran una misma cosa, se explicaba el origen del mundo de acuerdo a unas construcciones mitológicas o conceptuales, aludiendo a una totalidad como causa y origen. A su vez, vemos como la mitología religiosa egipcia de Atum-Ra, toma altos vuelos filosóficos idealistas que dan muestra del refinado grado de cultura que alcanzó dicho imperio de 3000 años.

A su vez no fueron pocos los filósofos que trataron mediante su construcción lógica, de poner a Dios al servicio de castas familiares, monarquías y Estados modernos.

Lo que sí sería provechoso es ver el tema a la luz de la dialéctica:

El acento en la contradicción que plantea la espiritualidad es: individuo vs universo infinito
algo diferente y en contraste por las dicotomías objetivas de: individuo vs economía-sociedad, fuerza de trabajo vs medios de producción; fuerzas productivas vs relaciones de producción; estructura vs superestructura.

Es decir, la relación que estudia como tal la espiritualidad y sobre la cual trabajan las distintas religiones es la relación del individuo con el “Todo”, con la materia total, con el Universo, con el infinito inconmensurable.  Es la relación del Yo con el abismo, la relación de mi consciencia con todo lo externo a ella.

Cabe la aclaración que, desde un punto de vista materialista, esta relación está mediada, o mejor, soportada por la infraestructura de lo material, de las partículas, de la relación delimitada de tiempo-espacio, por la biología, la cultura. Es decir, las relaciones objetivas del individuo con el entorno material determinan y fundamentan la relación subjetiva, simbólica y racional de la consciencia con ‘lo otro’ y con ‘el otro’.

La espiritualidad expresa en términos de la lógica hegeliana, una contradicción entre el ser determinado y el Ser, pero con un acento y énfasis en la identidad y no en la diferencia. Una relación que no busca la negación como superación, sino la identificación. Es decir, no se busca el avance, sino el regreso, pero a su vez este regreso representa un avance en términos de ‘consciencia espiritual’ para aquellos que logran eliminar o reducir su Ego y aumentar su empatía y ver el mundo con una mirada más amplia.

La espiritualidad busca una unidad que disuelva la diferencia, pues la negación es diferenciadora, depuradora y separadora: de ahí el sufrimiento de nuestros días, las personas se separan de su entorno, de su comunidad, de sus seres queridos, de sí mismos, alienados por el trabajo, el consumo y el frenesí de la cultura; por eso el generalizado sentimiento de soledad en las sociedades industriales.

La espiritualidad es una negación invertida que niega o sacrifica la negación para buscar identidad, y en este sentido, quienes logran momentos místicos o de éxtasis religiosos lo hacen por contados instantes de tiempo, so pena de quedar locos, dementes, alucinados. Es decir, hay también en este acto de negación, cierta violencia, cierta eliminación, me refiero al ascetismo como el método predilecto de la mística.

En un sentido más mundano, implica que las personas renuncien un poco al egoísmo, el narcicismo y la pasividad, y se entreguen en mayor medida a los demás y presten un servicio y desempeñen su labor desinteresada por convicción y amor de aportar.

¿Qué es Dios según la dialéctica?

Dios en términos de la dialéctica hegeliana, expresa el ‘Todo’, el infinito, el Ser. Es decir, Dios en términos lógicos es la expresión de la totalidad, de la suma de todo lo particular, en este sentido se podría entender como el Universo total.

¿Qué es la espiritualidad desde la dialéctica hegeliana?

Es la expresión de la contradicción entre la inmediación –la interconexión de todo- con la inmanencia –la existencia presente, el instante-.  Pero en un sentido inverso al pensado por los alemanes, pues se trata de "regresar", volver al origen, a la unidad, a la raíz y sustrato primigenio. Es la inversión del espiral ascendente de tesis, antítesis, síntesis. Es la síntesis que por medio de la antítesis, quiere volver a la tesis, al estado original. Es el hombre que quiere regresar al feto de su madre, es el espíritu particular que quiere volver al gran espíritu padre. Es un ejercicio de contemplación, de aceptación, de agradecimiento, más que de lucha, pugna y competencia. Es el sujeto que se conecta con el mundo en un sentido de consciencia, cuidado y cultivo y autocultivo y en un sentido emocional de amor y simpatía con lo que le ofrece el mundo y los demás.

La espiritualidad también expresa un movimiento dialectico, es una espiral descendente, invertida, es un movimiento que invierte la negación, que no busca la diferenciación y la separación sino la unidad, la identificación. En este sentido y parafraseando a Lenin (2) la espiritualidad busca  disolver las determinaciones de la razón y el entendimiento, disolver el movimiento natural de la psiquis que sistematiza y se explica al mundo, hacia una vivencia de unidad, hacia un “intento de aprisionar a Dios incomprensible en el marco de la experiencia” en términos del teólogo Anselm Grün, es decir, un intento de volver a la amalgama primaria, informe, indiferenciada, indistinta.
Es la búsqueda en el interior del ser determinado del Ser, o de hallar la totalidad en una de sus partes.

Dios, fe, religión y espiritualidad desde el materialismo dialéctico.

Debe quedar claro que para el materialismo dialéctico, lo único que es real es la materia, la materia concreta, objetiva, dotada de cualidades, de propiedades y relacionada con un entorno compuesto así mismo de materia. Es decir para esta filosofía científica y proletaria, no existe nada sobrenatural, nada fantasmal, nada místico, ni milagroso, ni entes omnipresentes e inteligentes.

La totalidad es una totalidad compuesta de materia, con sus propias reglas, leyes y en contradicción y unidad entre los distintos elementos  y propiedades. No es una totalidad –Dios- con una voluntad preestablecida, predefinida, con un sentido ‘ya escrito’. Es una totalidad compuesta por millones de elementos diversos, diferentes, contradictorios, mutuamente excluyentes y a la vez ligados y compenetrados, en la cual, cada partícula se rige por sí misma de acuerdo a sus propias leyes internas pero en consonancia con las externas.

En este sentido, para poder entender la dirección de un fenómeno o conjunto de materia, hay que estudiarla desde su propia particularidad y sus propias contradicciones internas, este es básicamente el enfoque científico de estudio en sus distintas disciplinas:  matemáticas, química, física, informática, etc- las propiedades de la materia para transformarla y para producir nuevas soluciones, mercancías y medios.

Desde el materialismo dialéctico se puede asumir la espiritualidad como una necesidad de tipo psicológico y existencial o vivencial que tiene el sujeto de sanar, de reconectarse con el medio ambiente, con sus semejantes, de amar y ser amado, una necesidad emocional y de sentido  
-subjetivo- de la realidad.

Es decir, si somos coherentes con la visión dialéctica y materialista de las cosas, no podemos concebir al individuo aislado del universo, al ser finito aislado del infinito, o al ser determinado aislado del Ser, o a las partes aisladas de la totalidad.  Esa relación afectiva, emocional o de fé, del sujeto con el Todo –Dios, Alá, etc.- es una relación posible, normal y necesaria, mientras que se mantenga en los sanos límites del campo terapéutico y de la intimidad.

Esta es una relación muy personal y subjetiva, por lo que los constructos mitológicos o institucionales que se erijan tras las experiencias extáticas o místicas de los distintos profetas no deben ser consideradas como una verdad objetiva, ya que solo son idealizaciones de  la mente, son determinaciones del entendimiento en palabras de Lenin, imágenes, reflejos unilaterales y sesgados de una realidad material pletórica de contradicciones compleja, dinámica y en constante cambio y contradicción.
También desde el Materialismo Histórico, se puede constatar que la religión y las iglesias han jugado un papel clave en la organización de la producción y de la cultura del hombre. En Egipto el culto osiriaco jugó un papel determinante en una sociedad agrícola y esclavista; todo cambio que se registraba en la correlación de fuerzas y en el poder de las élites gobernantes se veía reflejado en cambios teológicos y religiosos para adaptar a los súbditos a las nuevas condiciones de dominio.

Espiritualidad y contemporaneidad

La espiritualidad busca la eliminación del Ego, es decir, en la adquisición de humildad, paz, armonía y sanación; también implica un sentido interiorizado de democracia: ya que sirve para bajar al hombre del pedestal y ponerlo en pié de igualdad con otras especies y con la naturaleza como tal.

Según Anselm Grün, Jesus curaba por medio de las parábolas, las reflexiones y los diálogos afectuosos con las personas, no por medio de magia sino que él en la práctica era un terapeuta, que usaba la sabiduría de los ancianos y de la cultura, mediante el método del amor, para lograr en el paciente un desarrollo de su propia espiritualidad o amor interior, que era lo que los 'salvaba' o los 'curaba'.

Me cuestiono cuan válido es mirar la espiritualidad hoy en día con los mismos ojos de los revolucionarios burgueses, pues considero que su postura tenía claros tintes políticos e históricos, pues se trataba de derrocar el feudalismo.

Hoy en día, se trata más bien de establecer una visión tolerante y progresista de ese fenómeno llamado espiritualidad para poderlo comprender y para orientarlo e integrarlo con las dinámicas democráticas de un país.

Para mí, en el siglo XXI, ya no es lícito pensar en cerrar iglesias y en perseguir místicos o párrocos. Creo que lo que debe abogarse por que las masas se empoderen de su espiritualidad -con mayores grados de consciencia y menos de superstición- de manera que los feligreses no caigan ciegos ante el embrujo de embaucadores o de hábiles políticos conservadores.

Pienso igualmente que sí es posible entender la espiritualidad desde una visión materialista y dialéctica, en el sentido que esta no se refiere a nada sobrenatural, sino que se refiere a una relación primordial del individuo con el entorno, con los otros y con el cosmos.

Sería interesante fortalecer espacios con profesionales de la salud. Un ejemplo ilustrativo es el médico de la Universidad de Antioquia Jorge Iván Ospina quien desde una mescla de disciplinas científicas y medicinas ancestrales busca guiar a las personas para que sanen y entren en sintonía con la vida y con el universo, para que aprendan a “vibrar en el amor”, pero en consonancia con una  fuerte conciencia cívica, animalista y ambientalista.  Los invito a ver sus videos, valen la pena. (3)

Mi recomendación es que así como el Partido incluyó el ambientalismo y las nuevas ciudadanías como ejes importantes de acción política en Colombia, hay que incluir la espiritualidad también, hay que saber capitalizar y orientar esa corriente de new age  para obtener votos y en parte para que la gente se libere de la dependencia de mesías salvadores estilo Uribe y tomen a “Dios” o al destino en sus propias manos.

1) Anselm Grün. La Mísitica. Descubrir el espacio interior.

2)  Vladimir Ilyich Lenin. Prefaces and Introduction to the Conspectus of Hegel’s book The Science of Logic. https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1914/cons-logic/preface.htm

(The
movement of scientific
cognition — that is the essential thing.)
“Understanding (Verstand) makes deter-
minations” (bestimmt), Reason (Ver-
nunft) is negative and dialectical because
it dissolves into nothing (“in Nichts auflöst”)
the determinations of Understanding. (7)
The combination of these two—“Reason
which understands or Understanding which
reasons”
(7) = the positive.

3) https://www.youtube.com/watch?v=yTd6agQILbg






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